Mujer y eminencia

Lo primero, diculpad por el tiempo que llevo sin escribir, cuando hay tiempo, no hay inspiración y viceversa.

Bien.

El pasado 23 de noviembre se celebró el día contra la violencia de género (que no hay que confundir con la violencia doméstica, que la ley andaluza diferencia bien.)

Coincidiendo casi con esto, el 21 de noviembre se hizo oficial la entrada a la RAE de la novelista Soledad Puértolas, convirtiéndose en la quinta académica en la actualidad y la séptima mujer en la historia de la institución.

Soledad Puértolas durante su discurso de ingreso en la RAE.

Rondando también por fecha cercana al 23 de noviembre,  concretamente, el día 24, la también escritora -y por cierto, también miembro de la RAE- Ana María Matute, ganó el premio de literatura Cervantes.

 

Ana María Matute. Adorable.

Por otro lado, y totalmente ajeno al mundo de las letras y los premios, un profesor de la facultad nos exponía la noticia de que el candidato por el PSOE a la alcaldía de Sevilla, Juan Espadas, presentaba un equipo equiparado entre hombres y mujeres. Y el profe aplaudía esa iniciativa.

En esa semana, en que se hablaba de las mujeres por todos lados, me dio la impresión de que  de repente las mujeres somos un dios y hay que explotar al máximo lo explotable de cada una de nosotras, hay que meter a mujeres en el Gobierno, hay que meter mujeres fontaneros y mujeres hasta en la sopa.

Y no estoy haciendo ninguna referencia a la violencia de género, sólo uso esa fecha y concepto para la contextualización. Mi idea va por otro camino.

Mientras el profesor repetía lo bien que lo había hecho ese político por poner 18 hombrse y 18 mujeres, y ni uno más que otro en su equipo, una compi me recordó una palabra mágica: MERITOCRACIA.

Yo soy partidaria de la meritocracia. Es una palabra que no está recogida por la RAE, pero que, explico, define la posición en el poder basándose en el mérito de cada uno.

Y así es como deberían de ser las cosas.Ni 18 hombres y mujeres, que sean tantos hombres y mujeres como hagan falta y se necesiten. Y no me voy a llevar las manos a la cabeza si un político de x partido escoge a todo sus compañeros hombres o mujeres. Lo mismo es que en ese caso supuesto e hipotético nadie del otro sexo está capacitado (ojo, es un ejemplo) para hacer x cosa.

Cierto es que todas las mujeres reconocidas actualmente no pudieron disfrutar de la misma educación que sí recibieron los hombres de su época. Por eso en ocasiones la mayoría de los premiados en el Príncipe de Asturias por ejemplo, son hombres.

El día que se valore a Puértolas o a Matute por excelentes escritoras, y no por ser las mujeres ganadoras de tal o cual, o se valore  a cualquier política por su trabajo, y no por su sexo, para quedar bien ante los demás, entonces se podrá decir que hay igualdad entre hombres y mujeres.

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